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miércoles, 20 de abril de 2011

Siguiendo la cadena literaria

Esta si que es una cadena interesante, siguiendo el hilo de Sheol13, donde indica que hay que poner del libro que estoy leyendo, la página ochenta y nueve, quinta línea, esto más que un juego, es una manera de promover la lectura y de dar a conocer esas joyas que atesoramos y que nos llenan la cabeza de ideas maravillosas, viajes a lugares fantásticos y a mundos imposibles.
Yo saltándome un poco las reglas del juego, expongo más que una línea, unos párrafos, es muy sencilla la explicación, el libro es uno de mis libros de cabecera, La busca, de Pío Baroja, seguro que lo habré leído una veintena de veces, desde aquel día cuando con trece años cayó en mis manos, cada lectura me abre un mundo nuevo, una frase cada vez resalta sobre las demás, una palabra en “caló”, un pasaje, un personaje, etc. Esta vez ha sido estos párrafos sublimes:

Después de los capotazos de los toreros, dos monosabios comenzaron a golpear con unas varas al caballo de un picador hasta hacerle avanzar al medio …//… Éste de pronto, se acercó, el picador le aplicó la punta de su lanza, el toro embistió y levantó al caballo en el aire. Cayó el jinete al suelo y lo cogieron enseguida, el caballo trató de levantarse, con todos los intestinos sangrientos fuera, pisó sus entrañas con los cascos y agitando las piernas cayó convulsivamente al suelo. …//… Él suponía que los toros eran una cosa completamente distinta a lo que acababa de ver; pensaba que se advertiría el dominio del hombre sobre la fiera …//… en vez del espectáculo que él soñaba, en vez de la apoteosis sangrienta del valor y de la fuerza, veía una cosa mezquina y sucia, de cobardía y de intestinos; una fiesta en donde no se notaba más que el miedo del torero y la crueldad cobarde del público recreándose en sentir la pulsación de aquel miedo.

Y ahora, esta vez si, respetando las reglas del juego, le cedo el testigo a Andrés (APU), Félix (Ladrón de palabras) y Javier (Javir) que aunque como yo mismo estemos motejados, no somos gente del hampa…  de momento.

lunes, 18 de abril de 2011

Los yankis y los libros

Todos sabemos que Estados Unidos es una democracia, en la que se reflejan los demás subditos del dios Obama, pues bien, la Asociación americana de bibliotecas ha sacado su lista de libros para prohibir, en plan Torquemada o Hitler, no se si formará una pira con ellos.



El primero, alucinad, es un libro infantil que se llama Tres con Tango, que cuenta los seis primeros años de la vida de un pinguino, el motivo para prohibirlo es promover la sexualidad y atentar contra la familia (¿Seguro que Rouco Varela no está detrás de esta asociación?)




El tercero es: Un mundo feliz de Aldous Huxley por ofrecer un punto de vista religioso y dirigido a un grupo de edad inadecuado, esto me afecta personalmente, por lo menos ataca a mi gusto, pues considero uno de los mejores libros en lengua inglesa que se han escrito y ya que estamos, desde aquí recomiendo su lectura.



Y después de otros libros desconocidos para mí, encuentro a Crepúsculo y aquí ya la hemos liado, porque aquí les doy la razón pero no por sus motivos, que son por su violencia y punto de vista religioso, más bien por ser un pestiño que no aporta nada a la literatura.



Esto me lleva a una pregunta, ¿Qué libro prohibirías tú? sólo por motivos de calidad, nada de exponer motivos como los de estos fascistas encubiertos, abro la posta con La conjura de los necios de John Kenedy Toole, lo siento por este señor, pero si llega a vivir más y le da por escribir otro libro, me hago apostatar de la lectura y me declaro analfabeto.

lunes, 4 de abril de 2011

Leyendo en el metro

Desde siempre se ha dicho que en este país (España) no se lee y seguro que tendrán razón, pero los que preparan las estadísticas debería pasarse por el metro, a lo mejor aliviaban un poco las cifras tan negativas.
A mi me pasa también, estoy deseando que haya un asiento libre para sacar de la mochila mi libro y ponerme a leer como un desesperado y evadirme de lo que me rodea y no soy el único, a mi alrededor observo a mis vecinos y hay un alto porcentaje de lectores a mi alrededor, lo que en el fondo me alegra.


De los lectores hay que decir bien claro una cosa para el realce de las estadísticas, la mayoría son lectoras, hay siempre más mujeres que hombres y tienen una curiosa costumbre, que es forrar los libros, eso siempre lo he admirado, siempre fui un desastre cuidando los libros, sobre todo porque siempre compré libros de bolsillo en tapa blanda y pegados y a menudo de segunda mano en la Cuesta de Moyano, por lo que he perdido numerosos ejemplares por no tratarlos con el cariño y respeto que se merecen.


De lo que no les alabo el gusto a mis compañeras viajeras es la calidad de la lectura, abundan en exceso los relatos de vampiros de cine guapetones ellos, sobreponiéndose a la anterior ola, de la trilogía de un sueco fallecido en buena hora.
¿Pero qué me he creído? ¿Quién soy yo para criticar determinadas obras? Pues eso mismo, la verdad es que lo importante es leer, hacer realidad Farenheit 451, pero al revés, ¡Mueran los periódicos y vivan los libros!

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